Ante la presión constante de la administración estadounidense hacia México, las compañías con operaciones de comercio exterior deben materializar estrategias alternas.
Esto se debe a las condiciones geográficas de la región y a las características de la infraestructura de sus carreteras y puentes internacionales; el interés y ágil tránsito de personas y de mercancías beneficia por igual a ambos países.